Con dos espítitus


El amor entre dos personas del mismo sexo no es cosa nueva o moda del siglo XXI, se tiene registro de que en Italia en la época prehistórica ya existía la homosexualidad tanto entre personas como entre primates no humanos. Este término se acuñó siglos después, en 1869 por Karl-María Kertbeny, escritor y poeta h

Con dos espítitus

Derechos Humanos

Octubre 25, 2016 22:46 hrs.
Derechos Humanos Nacional › México Veracruz
Maricarmen Delfín D. › Los escribas

CON DOS ESPÍRITUS
Maricarmen Delfín Delgado
La esencia del cuerpo, la parte inmaterial que da la capacidad de sentir y pensar en el ámbito místico es el alma, es el complemento del ser humano. Existe un mito acerca de este elemento abstracto, se cree que las personas que no siguen las señales del sentimiento son desalmadas. Reflexionando, sin el alma o espíritu no somos nada.
En los inicios de la historia de la humanidad, los hombres y las mujeres han actuado obedeciendo la voz de su espíritu con actitudes encaminadas a satisfacer sus anhelos, con acciones que les marcaron sus sentimientos. Uno de éstos es el amor, como el motor que mueve, y otras veces detiene, la vida de los humanos. El amor no se planea ni se previene, simplemente aparece y se siente, no es privativo de la clase social, de la edad o del género; es como sentir hambre o sed, todos lo sienten.
El amor entre dos personas del mismo sexo no es cosa nueva o moda del siglo XXI, se tiene registro de que en Italia en la época prehistórica ya existía la homosexualidad tanto entre personas como entre primates no humanos. Este término se acuñó siglos después, en 1869 por Karl-María Kertbeny, escritor y poeta húngaro pionero del movimiento de tipo. Para las sociedades de todos los tiempos la homosexualidad ha sido tratada con diferentes matices, dependiendo de la formación moral y cultural de cada pueblo, con conceptos que van desde la aceptación y la adaptación hasta la discriminación y repudio que en muchos casos ha resultado en hechos violentos de persecución y exterminio.
En la China antigua el sexo entre varones estaba permitido (1050 a 250 a.C. aproximadamente), hombres maduros se unían a jóvenes mediante ceremonias, al cabo de unos años el más viejo permitía que su pareja formara una familia con una esposa. Las sociedades romanas y griegas de la Europa Clásica permitían y toleraban las relaciones entre personas del mismo sexo, se han encontrado documentos de matrimonios entre hombres del Antiguo Imperio Romano; en el año 342 d.C., el emperador cristiano Constantino II promulgó una ley que prohibía dichas uniones castigándolas con la pena de muerte.
Durante la Edad Media la homosexualidad se practicaba libremente y con bastante tolerancia aunque fuera considerada un pecado, hasta que en el siglo XII las autoridades religiosas empezaron a perseguir a los homosexuales culpándolos de los desastres naturales y de las plagas que asolaban a la Europa Medieval. Las relaciones lésbicas y homosexuales se practicaban en la clandestinidad incluso en el seno eclesiástico, se señala que el rito adelphopoieses que realizaba la Iglesia en los primeros siglos era una forma de matrimonio homosexual bajo la forma de hermanamiento en Dios entre dos hombres.
En el Monasterio de San Salvador en España se resguardan documentos históricos que avalan el matrimonio entre dos varones en el año 1061 realizado por un sacerdote en una pequeña capilla de la provincia gallega Rairiz de Veiga. En Estambul, en las ruinas de un monasterio dominico, se encontró un sepulcro compartido de dos caballeros de la realeza de Ricardo II, con estilo de construcción dedicado a las tumbas de los matrimonios, con sus armas en una posición que presume una relación homosexual.
En los siglos XVI y XVII se practicaba entre los bucaneros y piratas el Matelotage, una unión formal entre dos hombres donde se compartían los bienes, luchaban juntos y se cuidaban uno al otro, en ocasiones mediante un testamento firmado se heredaban los bienes al morir la pareja.
El primer matrimonio entre dos mujeres fue en España, en la Coruña en 1901 Marcela Gracia y Elisa Sánchez se conocieron en la escuela para maestras, se casaron haciéndose pasar una de ellas por hombre pero tiempo después las descubrieron y huyeron hacia Argentina. Al morir Elisa, Marcela se volvió a casar pero ahora con un hombre real.
En el continente americano también se encontraron referencias de uniones homosexuales en los pueblos nativos, si algún joven demostraba actitudes femeninas asumía todas las responsabilidades del género, era considerado como de una tercera sexualidad, era elegido por un hombre de la tribu y casado por medio de la misma ceremonia para los matrimonios heterosexuales, también se les veía como chamanes místicos por los cual eran considerados como personas de un cuerpo con dos espíritus.
En el siglo XIX en Estados Unidos reconocían el Boston Marriage, que era la unión de dos mujeres para cohabitar compartiendo todo.
En México la homosexualidad se ha tratado en todas las etapas históricas fundamentales como son la época prehispánica, la Colonia, la Independencia y con mayor reconocimiento en el siglo XXI. Las tribus mexicas eran homofóbicas al igual que los españoles pero como ya lo mencionamos, otros pueblos honraban a los berdaches o ’dos espíritus’.
En 1494 el médico de Colón, Diego Álvarez Chanca, habla en una carta de la costumbre de los caribes de capturar jóvenes a los que mutilaban los genitales para que adquiriera características femeninas y usarlos en la sodomía. También en otros relatos de Pedro Mártir de Anglería en 1511, describe como un hermano del rey de España tenía prácticas antinaturales con jóvenes indígenas que vestían cotidianamente ropas de mujer.
En la Colonia hubo importantes recopiladores de la historia como fray Toribio de Benavente, fray Bernardino de Sahagún, Bernal Díaz del Castillo, fray Bartolomé de las Casas, por citar algunos, que tocan el tema de la sodomía como costumbre entre la población indígena. También hubo autores que culpaban a los religiosos de practicarla con ellos. Fray Bartolomé de las Casas defendió la reputación de los indígenas convertidos al cristianismo. Sin embargo no dejó de mencionar sobre actos homosexuales en las sociedades indígenas como la compra de jóvenes que hacían los padres para que sus hijos practicaran la sodomía.
En la primera mitad del siglo XVII en la ciudad de México, había implicados en esta costumbre que provenían de clases bajas y también de clases altas que no se vieron afectados gracias a sus influencias. Estos grupos se reunían en casas privadas en los días de festividades religiosas con el pretexto de rezar a la virgen y a los santos pero en realidad hacían bailes travestidos y orgías. Hubo destacadas personalidades intelectuales con preferencias homosexuales como lo fue sor Juana Inés de la Cruz, en su poesía plasmaba sus intereses por bellas mujeres relacionadas con ella.
En el México independiente afirman algunos investigadores, las prácticas como la homosociabilidad era común en grupos dirigentes del país como el ejército, el clero y los abogados por ejemplo, dando lugar a las situaciones homoeróticas. Personajes como Ignacio Bustamante, Maximiliano de Habsburgo, Manuel Palafox (secretario de Zapata), se etiquetaron como homosexuales.
Hubo un escándalo muy sonado en el siglo XX, llamado el Baile de los cuarenta y uno maricones, que se refiere a una redada realizada en el gobierno de Porfirio Díaz en una vivienda particular, las autoridades trataron de tapar el hecho porque los participantes pertenecían a la clase alta de la sociedad y los nombres nunca fueron revelados. Se rumoró que entre ellos se encontraba el yerno de Díaz pero se le dejó escapar. A los pocos días (diciembre de 1901) también hubo una redada en una reunión de mujeres lesbianas, este hecho no tuvo mucha trascendencia en la sociedad.
En conclusión, las relaciones amorosas y sexuales entre personas del mismo sexo no es un asunto nuevo, ha sido parte de la naturaleza humana en algunos sectores de las sociedades y motivo de orgullo en culturas de la antigüedad, actualmente en Juchitán, Oaxaca, existe un sector especial de su población, varones con actitudes femeninas a quienes se les llama muxes, ellos asumen los roles de una mujer en todos los aspectos. En las familias zapotecas los consideran como el mejor hijo porque nunca abandonan a sus padres y desempeñan funciones reconocidas por la sociedad por lo que reciben el reconocimiento de la comunidad teniendo su propia festividad llamada la ’Vela de las Auténticas Buscadoras de Peligro’.
Existen organizaciones a nivel mundial y en México que luchan porque sean reconocidos los derechos de las personas que se declaran lesbianas y gais, proclamando su integración a la sociedad y aboliendo la discriminación, exigen la igualdad de trato pues consideran a la homosexualidad como una forma natural de la sexualidad humana. Una de las causas que han peleado es su derecho al matrimonio con los mismas atribuciones y beneficios que adquieren los matrimonios heterosexuales, el derecho a la adopción de hijos, el derecho a la seguridad social que tienen los cónyuges en la unión de un hombre con una mujer, es decir, con igualdad de derechos y deberes.
Las primera leyes que reconocen el matrimonio entre personas del mismo sexo fueron aprobadas en los primeros años de este siglo, con un número de dieciséis países hasta ahorita. Sin embargo, por presiones de la Iglesia y de grupos conservadores en el estado de México se frenó la aprobación de los matrimonios lésbico-gay, con la consecuente protesta de la Asociación de Grupos Vulnerables, que acusa al Poder Legislativo de someterse a los intereses del clero.
En el mes de mayo el presidente Enrique Peña Nieto envió al Congreso una iniciativa para reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo, para reformar la Constitución y el Código Civil y sean legales estas uniones. Aplicando una modificación al Artículo 4 Constitucional, se considerará como un derecho humano, es decir, que los matrimonios se realicen sin discriminación por motivos de origen étnico, discapacidad, condición social, salud, religión, género o preferencias sexuales, quedando implícito en la Constitución Mexicana y se evitaría la diferencia que hoy existe entre estados, además utilizando un lenguaje que no sea discriminatorio.
El objetivo principal de nuestro paso por este planeta es el bienestar físico y emocional que conlleve a la felicidad, procurando la convivencia armónica con nuestros semejantes, aceptando su personalidad como ellos aceptan la nuestra, con la reflexión de que la vida es un instante fugaz y debemos valorarla y disfrutarla, recordando que todos tenemos una fuerza interior llamada espíritu, aceptando y apoyando a los seres que han sido dotados de dos espíritus.
mcarmendelfin@hotmail.com

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