YO SILVESTRE
El viento, en un soplo
me transformó en río.
De mi piel seca,
fluyó abundante líquido,
y con el rayo del sol
alimentaron mis doloridas raíces.
Con misterioso encanto llegaste,
buscabas consuelo.
Me tomaste entre tus manos,
hablaste de tus pesares,
de tus vacíos y tus anhelos.
Éramos tan similares,
me llevaste contigo.
Cada mañana tu palabra
me alegraba,
era augurio de buen día.
Cada noche,
me sumergía con tu beso
soñando contigo.
¿Cómo, si soy nacida silvestre,
me acogiste en tu alma?
Yo, que sobreviví temporales,
tu ausencia me marchita.
Mientras tú,
cautivo en un jardín de bellas flores,
poco a poco, me olvidas.